¿QUÉ ES HEMOSTASIA Y
CUALES SON LAS FASES? ¿CÓMO OCURRE LA AGREGACIÓN PLAQUETARIA?
La hemostasia es el cese de la hemorragia por un vaso
cortado o roto, mientras que la trombosis ocurre cuando el endotelio que
reviste a los vasos sanguíneos se daña o elimina (p. ej., en el momento de la
rotura de una placa aterosclerótica). Estos procesos comprenden vasos
sanguíneos, agregación plaquetaria y proteínas plasmáticas que causan la
formación o disolución de agregados plaquetarios y fibrina. En la hemostasia
hay vasoconstricción inicial del vaso lesionado, lo que causa flujo sanguíneo
disminuido en posición distal a la lesión. Entonces la hemostasia y la
trombosis comparten tres fases:
Formación de un agregado plaquetario laxo y temporal en el
sitio de la lesión. Las plaquetas se unen al colágeno en el sitio de la lesión
de la pared del vaso, y forman tromboxano A2, y liberan ADP, que activa otras
plaquetas que fluyen en la vecindad de la lesión. La trombina, que se forma
durante la coagulación en el mismo sitio, causa más activación plaquetaria. En
el momento de la activación, las plaquetas cambian de forma y, en presencia de
fibrinógeno, y/o del factor de von Willebrand, se agregan para formar el tapón
hemostático (en la hemostasia) o un trombo (en la trombosis).
2. Formación de una red de fibrina que se une al agregado
plaquetario, y forma un tapón hemostático más estable o trombo.
3. Disolución parcial o completa del tapón hemostático o
trombo por la plasmina.
Hemostasia primaria: Formación de tapón plaquetario primario
o tapón hemostático primario frente al daño vascular. Las plaquetas se unen al
subendotelio expuesto.
Hemostasia secundaria:
Formación del tapón hemostático secundario, al desencadenarse la cascada
de la coagulación formándose una malla de fibrina y completando el tapón
hemostático.
AGREGACIÓN PLAQUETARIA
La respuesta inicial de los vasos sanguíneos pequeños a la
lesión es la vasoconstricción arteriolar, que reduce transitoriamente el flujo
sanguíneo local. La reducción del flujo disminuye transitoriamente la pérdida
de sangre y puede promover también la formación del coágulo de plaquetas y
fibrina. La vasoconstricción está mediada principalmente por dos productos
derivados de la activación de las plaquetas: la serotonina
(5-hidroxitriptamina) y el tromboxano A2 (TXA2), un producto del metabolismo de
las prostaglandinas plaquetarias.
Tras activarse, las plaquetas sanguíneas se adhieren a la
pared del vaso en el foco de la lesión y después se agregan entre ellas,
construyendo una masa de plaquetas que forma el tapón hemostático inicial
(primario). Este tapón plaquetario es quebradizo y, a menos que sea
estabilizado posteriormente por la fibrina, será arrastrado por la presión
sanguínea local cuando la vasoconstricción revierta.
La lesión vascular también activa los factores de
coagulación, que en consecuencia interactúan para formar trombina, que
convierte el fibrinógeno plasmático circulante soluble en un entramado
entrecruzado de fibrina insoluble. Esto da lugar a la formación del tapón
hemostático (secundario), que es relativamente resistente a la dispersión por
el flujo sanguíneo o fibrinólisis.
Existen dos vías de activación de los factores de
coagulación: la vía extrínseca, que se inicia por la exposición de la sangre en
movimiento al factor hístico, liberado desde el tejido subendotelial, y la vía
intrínseca, que es activada por la exposición de la sangre al colágeno
subendotelial.
Las plaquetas se unen al colágeno a través del factor von
Willebrand (vWF), que es liberado por las células endoteliales. El vWF se une,
a su vez, tanto a las fibras de colágeno como a las plaquetas (a través de un
receptor glicoproteico de la membrana de las plaquetas [GPIb-IX]).
La hemostasia es un proceso continuo a lo largo de la vida y
daría lugar a una formación excesiva de fibrina y a oclusión vascular si no se
controlase. Por tanto, la evolución ha dado lugar a un sistema fibrinolítico
que se activa mediante la formación local de fibrina y que da lugar a la
generación local de plasmina, una enzima que digiere los tapones de fibrina
(paralelamente a los procesos de reparación hística), manteniendo de este modo
la permeabilidad vascular. La digestión de la fibrina hace que circulen
productos de degradación de la fibrina que pueden detectarse a bajas
concentraciones en el plasma de individuos sanos, lo que ilustra que la
formación y la lisis de fibrina son procesos continuos en condiciones normales.
Una prueba de cribado simple, como la medición del tiempo de
hemorragia de la piel (intervalo normal, 2-9 minutos), es suficiente para detectar
defectos congénitos de la adhesión y agregación plaquetaria, en los que dicho
tiempo suele estar prolongado. El más frecuente de estos defectos es la
enfermedad de von Willebran, un grupo de trastornos autosómicos dominantes y
autosómicos recesivos que dan lugar a defectos cuantitativos o cualitativos de
multímeros del vWF. Estos multímeros están compuestos de subunidades (peso
molecular, 220-240 kDa) que se liberan desde gránulos de almacenamiento,
conocidos como cuerpos de Weibel-Palade, en las células endoteliales y en los
gránulos alfa de las plaquetas.
El vWF no sólo cumple un cometido importante en la función
hemostática plaquetaria, sino también en el transporte del factor Vm de la
coagulación (factor antihemofílico), en la circulación y en su distribución en
los focos de lesión vascular. Así pues, las concentraciones plasmáticas del
factor VIIItambién pueden ser bajas en la enfermedad de von Willebrand. El
tratamiento de esta enfermedad consiste en aumentar la actividad plasmática
baja del vWF, normalmente mediante la administración de desmopresina (un
análogo sintético de la vasopresina [v. cap. 24] que libera vWF de las células
endoteliales hacia el plasma o administrando concentrados de vWF procedentes de
plasma humano.
Otros trastornos hemorrágicos congénitos asociados a las
plaquetas son el déficit de GPIb-IX (síndrome de Bernard-Soulier), el déficit
de GPIIb-IIIa (tromboastenia de Glanzmann) y la deficiencia de fibrinógeno
(debido a que el fibrinógeno une los receptores GPIIb-IIIa de las plaquetas
adyacentes).

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